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Artículos de Prensa

... Esta obra en tres partes evoca el nacimiento, o más bien, el renacimiento del hombre. En segundo plano un magnifico telón de fondo de Dolores Balsalobre representando un bosque de arboles muertos, quemados. De sus cenizas nacerá la vida: Primero el hombre, magnífico en su soledad y en su desnudez, que habla claramente de sus frustraciones, sus esperanzas, sus deseos inconfesables. Deberá luchar para sobrevivir, salir de su encarcelamiento. De ahí esas danzas de una potencia sorprendente, casi guerrera, en las que mostrará su determinación, su fuerza y su coraje. Todo cambiará con la llegada de las mujeres : el descubrimiento del prójimo estará impregnado de una suavidad, una esperanza y una poesía no muy corriente en este coreógrafo, dando en todo caso paso a un dúo muy sensual, casi mágico. Contraste con la danza loca y desordenada de las mujeres solas, rápida y violenta, como si fueran incapaces de reunir sus sentimientos, de dominar sus emociones... La obra finaliza evidentemente con un ritual de donde brotará la vida. La danza intensifica el trance, las figuras geométricas se cruzan, se encajan, se aprietan: es la noche nupcial con sus incontables colores. Una bella obra para ocho bailarines de los que se destacan Yoona Crals y Sergio Cruz en un paso a dos de una sensibilidad y una potencia inconmensurable.
Jean-Marie Gourreau
... Con "Les Vitalités Obscures*", Philippe Tréhet nos presenta un trabajo personal y bien rematado sobre la vida, el reencuentro de dos mundos, el femenino y el masculino y nos hace viajar al corazón del movimiento a través de todos sus componentes. Con una creación musical de Jean Jacques Schmidely, los ocho bailarines de la compañía se desenvuelven en un decorado simple, representando el ajedrez de la vida, donde cada detalle tiene su importancia y su utilidad. El suelo cubierto de polvo, deja señales en los cuerpos como para marcarlos con su huella y las luces estructuran el espacio gracias a un juego de luces y sombras pensados extraordinariamente.
No podemos quedar insensibles al estilo de Philippe Tréhet. A la vez muy estético y con movimiento, utiliza todas las gamas energéticas, crea una atmósfera muy personal con una gran madurez y una profunda reflexión sobre las relaciones humanas. Los bailarines, cual esculturas vivientes, encuentran el equilibrio a través de contrapesos, los cuerpos se prolongan, acabando todos en uno, la vida se repite, los movimientos se hacen instintivos, expresando la desconfianza y mas tarde la sensualidad.
Simples accesorios como un pantalón y un edredón dan, gracias a la precisión y riqueza de movimiento, un aire ritual a la propuesta de Philippe Tréhet y añaden poesía al mensaje altamente simbólico que toma forma poco a poco. Los movimientos se coordinan progresivamente, se subdividen, los solos se vuelven dúos, los dúos cuadros de conjunto mas estructurados, el gesto se vuelve musical, el ritmo cambia, como un flujo rápido, liberando el cuerpo en un equilibrio renovado continuamente. Dorian Crétey y Nadia Debuf, que acaban de ganar brillantemente el Concurso de París, así como Sergio Cruz, Yoona Crals o Patrice Leroy sorprenden por su notable trabajo de suelo, de saltos y de cogidas.
Aunque es difícil analizar racionalmente la obra de Philippe Tréhet, puesto que es rica en simbolismo, metáforas y creatividad, con gusto nos dejamos llevar a la vez por el lado visual pero también por la extrema sensibilidad de su mensaje. Tréhet reúne el estetismo con los sentimientos, juega voluntariamente sobre las contradicciones, acentúa la poesía de los dúos o de los solos estructurando las escenas de conjunto, como un director de orquesta juntando en cada instante la gravedad y la ligereza, el sueño y la dura realidad, la evidencia y la burla. Con una gestualidad aparentemente simple aunque apasionada y con su voluntad por llegar a conocer profundamente a su prójimo, Philippe Tréhet rinde homenaje a la vida, a la búsqueda de si mismo, a nuestro estado como hombres en su sinceridad y su fragilidad.
Jérôme Frilley
Contrastes de blanco y negro en los vestuarios de los bailarines y bailarinas, luces y sombras en las que evolucionan, movimientos lentos o acelerados que se alternan, sentimientos que se expresan con estos movimientos... todo es contraste, incluso su paradójico título "Vitalités Obscures*" ... Los bailarines y bailarinas interpretan magníficamente esos momentos sucesivos de la condición humana, marcando su angustia con actitudes conmovedoras y lentos desplazamientos, su alegría y vitalidad con movimientos de conjunto perfectamente sincronizados y de carreras locas. Todas estas, son ocasiones en las que demuestran, por si cabe alguna duda, su prefecto control de las técnicas de danza...
Bernard Perrot
Primero el silencio de un publico estupefacto ante tantos golpes emocionales. Seguidamente los aplausos, liberando el entusiasmo tras ochenta minutos de una gran intensidad, donde lo atormentado y lo alegre del alma humana, armonía y densidad trágica de la pareja sobre un suelo de arena dorada y de luz, fueron proyectados por los bailarines, con el fin de destacar que el hombre "es polvo y en polvo se convierte" y que es llevado por una llama divina que le da toda su grandeza y su dignidad. ¡Literalmente fascinante !
Anne Liberge

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