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Artículos de Prensa

Al primer instante quedamos impresionados por la puesta en escena: verdadero arquitecto del espacio y las luces, Philippe Tréhet utiliza el universo conocido y tranquilizador del hogar y lo descompone, gracias a un decorado en perpetuo movimiento, en un lugar simbólico de reflexiones mas profundas, de interrogaciones sobre la naturaleza del hombre y sus relaciones humanas. En cada espacio delimitado, los bailarines se desafían con la mirada y parecen someterse a un combate extrañamente intimo. La lucha retumba como en una búsqueda de si mismo: solo podemos existir en el momento en que consideramos que los demás pueden ayudarnos a construir nuestra propia identidad.
Utilizando una gestualidad sacada de lo cotidiano, Philippe Tréhet se interesa en mostrarnos nuestra manera de ser en toda su sinceridad y su fragilidad. Un borbotón de vida anima a los diez bailarines a través de una sutil mezcla de ambigüedad y emoción.
Bailan sobre el filo de la navaja y viven para el juego que instauran, un momento verdadero y profundo que les lleva hacia las cosas de la vida.
... Dorian Cretey, Patrice Leroy, Sergio Cruz o incluso Nadia Debuf van mas allá de si mismos, fusionando en dúos, donde se juntan para no ser mas que uno, jugando sobre la ambigüedad de las relaciones humanas con el fin de desorientarnos, fascinarnos, y finalmente hacernos reflexionar sobre nuestras propias prohibiciones.
No miran al cielo, se agarran a la tierra sin romanticismo, ni ornamentos, el cuerpo es catalizador de energías, rica en infancia (en el buen sentido de la palabra) pero sobretodo comunicativa y capaz de generar en los bailarines nuevas energías que sin duda les han hecho atravesar con múltiples metamorfosis esta aventura.
.... En cada creación, toma su inspiración de fuentes a la vez múltiples y cotidianas, por nuevas vías inexploradas, lanzando nuevos retos, sobrepasando nuevos límites. Al mismo tiempo, su lenguaje es muy accesible, lo que le da su fuerza, las cosas simples son siempre las mas bellas. El público, que se identifica con gusto, no se equivoca. Cada uno puede intentar encontrar algo de su propia casa, de sus recuerdos, y transformarlos en sus sueños, a su nivel, puede sentir la profunda humanidad del lenguaje coreográfico de Philippe Tréhet, reservándole una ovación merecida y reconfortante para la joven danza francesa.
Jérôme Frilley
Tréhet no ha dejado nunca de afirmar una personalidad que lo coloca realmente, como hemos podido constatar en estos últimos años, en el pelotón de cabeza de la joven danza francesa. Perfectamente independiente, sin proclamarse de ningún bando, escapando a todos los encasillamientos, consigue seguir siendo el mismo dentro de un panorama coreográfico donde muchos creadores no hacen mas que copiarse los unos a los otros o dejarse llevar por la última corriente artística a la moda. Su estilo está, mas que nunca, sólidamente dibujado, fundado sobre un agudo sentido teatral y una energía que sus bailarines dominan hoy con maestría. Le gusta, efectivamente, trabajar a través de los años con los mismos bailarines y la mayor parte de los miembros de su compañía están aquí desde hace años.
‘’Hom E’’ es una obra que nos habla de la relación hacia el otro, la relación hacia los demás, sobre toda relación del hombre y la mujer en nuestra sociedad, en un sentido a la vez poético y religioso. La relación hacia el otro no se reduce a intercambios físicos o verbales, están también influidos por los lugares en los que vivimos, por la arquitectura de nuestro hábita.
Al modificar estos espacios, al modularlos de todas las maneras posibles, generamos relaciones diferentes entre los seres, otra manera de comportarnos e incluso de ver al otro. Los decorados son móviles, proponiendo volúmenes que van desde lo mas pequeño hasta lo mas inmenso. Con la música de Jean-Jacques Schmidely, los decorados de Gaël Bovio y las imágenes vídeo de Jean-Marie Châtelier, esta creación se nos anuncia como una astuta búsqueda sobre múltiples campos, fruto de todo el trabajo que Philippe Tréhet y sus bailarines realizan en profundidad a lo largo del año ante el público mas diverso.
Gérard Mannoni

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