Creaciones






Mis coreografías no son lo que
podríamos llamar danza de emoción.
No son, en ningún caso,
histéricas o exacerbadas.
No son tampoco geométricas.
Son un equilibrio entre todos estos elementos.
Me resulta imprescindible coreografiar
para aportar algo
a los que viven la danza conmigo y a quienes,
junto a nosotros se acercan al humanismo
y a la inteligencia sin palabras que proponen
los bailarines al querer cambiar el mundo.
Aunque los cuerpos se violentan,
no es más que para engendrar
el amor y para vivir la delicadeza.
La delicadeza que será
la gran provocación de nuestro fin de siglo.
Yo no me pregunto porque coreografío,
¡lo hago eso es todo!

Philippe Tréhet